Hace unos días, comentando el programa del Partido Popular, dije lo siguiente:

Otro de los puntos [del programa del PP] habla, y cito textualmente, de las “apps como activo clave para la gestión de la actividad turística”; discrepo totalmente. La app de la ruta romana (Asturica Emerge), por ejemplo, es modélica, pero no ha superado las 500 descargas en Google Play (98% de los smartphones que se venden en España). La del Festival de Cine suma la friolera de 10 descargas. Las apps son una excelente oportunidad para las empresas que las diseñan, que son las que suelen engatusar al político de turno para venderle el muerto. Una web 100% responsive y traducida al menos a inglés y portugués es 1000 veces más efectiva que una app, al menos en lo que a Astorga interesa. No gastes nuestro dinero en estas cosas, Arsenio, por mucho que alguna empresa local especialista en trincar subvenciones diga que es la solución a todos nuestros males.

Una app es una aplicación que se instala en un móvil; exige al menos dos versiones diferentes (una para Android y otra para iOS, a las que se podrían sumar versiones para otros sistemas operativos en auge, como Windows Mobile). Sus funcionalidades no difieren sustancialmente de las de una página web, y la evolución de los sistemas operativos en los que se desenvuelve exige actualizaciones frecuentes. No se puede tener una app sin web, porque los usuarios de ordenadores portátiles o de escritorio no podrían acceder a los contenidos.

Una web responsive, en cambio, muestra sus contenidos adaptados a la pantalla en la que se está visualizando, por lo que llega a los usuarios de cualquier dispositivo con conexión a Internet. Apostar por las apps como futuro exige una mayor inversión y una pérdida de recursos en promoción, ya que si nadie descarga una app esta es completamente inútil.

El ejemplo que ponía es válido, la app de la Ruta Romana lleva unas 500 descargas; eso significa que 500 personas en todo el mundo la hemos descargado en Android, y seguro que la mayoría tenemos algún vínculo con Astorga. No logro encontrar el coste de la app, pero para resultar rentable con 500 descargas tendría que habernos costado menos de 10 euros, y estoy seguro de que no fue ese el precio.

Háganme caso, que algo sé de esto: es preferible una buena web, funcional y en varios idiomas, a una app que no va a descargar nadie. Y no me vengan ahora con que Google empezará a mostrar contenidos de apps en sus resultados de búsqueda, porque el paso de analizar la app, descargarla e instalarla es una barrera de acceso innecesaria. Necesitamos una web, solo una, pero bien hecha. Y si quieren espejos en los que mirarse, tomen nota de estas:

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