Ayer estuvo en Astorga Joaquín Otero, secretario general de UPL, pero su visita no sirvió para despejar las dudas. El PSOE de Juan José Alonso Perandones tiene 8 concejales, los mismos que suman el PP de Tato Bardal (6) y el PAL de Peyuca (2). Así las cosas, el concejal de UPL (Enrique Soto) tiene la llave del ayuntamiento, una situación cuando menos poco democrática. Haciendo memoria no es difícil recordar que Enrique Soto mantuvo durante la campaña que NUNCA pactaría con el PAL; ésta puede ser la primera de una larga serie de promesas rotas, ya que UPL no tiene tan claro que el PSOE sea la mejor opción. La piedra está ahora en el tejado de la Junta de Castilla y León, donde el PP mantuvo cómodamente la mayoría absoluta; de las inversiones comprometidas dependerá que la alcaldía se incline hacia uno u otro bando.
Así, el análisis de los resultados electorales que hacía el PSOE en los días de atrás puede apartar al candidato más votado en Astorga de la alcaldía; los Miguel Martínez y compañía han llegado a la conclusión de que derrotar al PP pasa por radicalizar su mensaje leonesista en la provincia para restar votos a UPL. Así las cosas, UPL radicalizará su mensaje para diferenciarse del PSOE, y así hasta el infinito. Resulta curioso comprobar que la poca confianza del PSOE en su programa le lleve a buscar la forma de “robar” votos a formaciones con las que en principio nada tienen que ver, y no es difícil imaginar que lo único que van a conseguir por ese camino es que UPL se incline por apoyar al PP cuando sea necesario.