La Ergástula romana es una construcción abovedada de unos 50 metros de longitud; sobre este monumento, uno de los más singulares de Astorga, se han levantado dos plantas adicionales que acogen el Museo Romano, un proyecto largamente acariciado por el Consistorio.
El Museo Romano de Astorga fue el último en abrir sus puertas en la ciudad, y es quizá el menos conocido de los cuatro. Se trata de un museo concebido para mostrar el pasado romano de la ciudad de una forma didáctica; los fondos expuestos se han seleccionado cuidadosamente, y se ha prestado mucha atención al desarrollo de un hilo conductor que dé sentido a la visita.
El visitante accede al museo a través de la Ergástula, conservada en la planta baja; en esta parte se muestran distintas lápidas, entre ellas la de la esclava Lyda. La primera planta acoge el grueso de la exposición; aquí abundan los objetos cotidianos, que nos acercan al día a día de Asturica Augusta. El edificio del museo dispone en la segunda planta de una sala destinada a la restauración y conservación de los restos que se hallan una semana sí y una semana también en las distintas excavaciones que hay en marcha en la ciudad.